El terremoto de 8.8 grados del pasado 27 de febrero del 2010, provocó deslindes de tierras en sus zonas
costeras, y una serie de estatuas pertenecientes al patrimonio francés
terminaron en el suelo.
La Mansión del Portero de larga data quedó destruida casi por completo,
y el Faro de 150 años quedo inclinado hacia el mar.