Una de las más antiguas minas de carbón de Lota, llamada así por las primeras generaciones de mineros que trabajaron allí y además, por ser el nombre de uno de los cuentos más importantes que compone del libro “Sub-terra” escrito por Baldomero Lillo. En él se relata lo crudo y temerario que fue antiguamente el trabajo y como era la vida alrededor de esta mina de Carbón.
Para acceder a la mina se debe ingresar por una de las dos entradas o chiflones, para luego bajar verticalmente por una de las jaulas que originalmente transportaron a los mineros. Una vez bajo tierra, se realiza la caminata por todas las galerías que la componen.
En este lugar se puede visitar además, las maquetas del antiguo Lota, utilizadas en la filmación de la película “Sub-terra”, Pabellones, casas habitación, pulpería y utensilios que recrean la vida minera de principios de siglo XX.
“La galería del Chiflón del Diablo tenía una siniestra fama".
Abierta para dar salida al mineral de un filón recién descubierto, se había en un principio ejecutado los trabajos con el esmero requerido. Pero a medida que se ahondaba en la roca, ésta se tornaba porosa e inconsistente. Las filtraciones un tanto escasas al empezar habían ido en aumento, haciendo muy precaria la estabilidad de la techumbre que sólo se sostenía mediante sólidos revestimientos. Una vez terminada la obra, como la inmensa cantidad de maderas que había que emplear en los apuntalamientos aumentaba el costo del mineral de un modo considerable, se fue descuidando poco a poco esta parte esencialísima del trabajo. Se revestía siempre, sí, pero con flojedad, economizando todo lo que se podía” (Baldomero Lillo, Sub-Terra, cuento “El Chiflón del Diablo”)